12/4/17

¿ Es bueno soñar ?


Escribe:  Aníbal Arredondo

Cada recoveco de esta historia voy a describirles con detalles por ser una realidad vivida hace muchas décadas. Porque no quiero enterrarlas en el olvido esperando que las cicatrices las borre el tiempo.

Se trata de un matrimonio que ya cumplió sus “bodas de oro”, quiere decir que a la fecha ya somos personas mayores a los que felizmente Dios todavía no ha perdido la paciencia con nosotros y nos cuida de no  hacernos sentir los rigores de la edad. Pero tenemos la convicción de que no se puede amar a la vida si se teme a la muerte.

La vida nos unió  en matrimonio  y también en abrazar la noble carrera del magisterio. Enseñar se diferencia de las demás ciencias y artes porque el profesor talla, modela almas y es responsable del éxito o el fracaso de seres humanos que son los educandos. Descartes decía  : “porque si fallan los cimientos se derrumba el edificio”

El pueblo en el que ejercimos esta profesión,  es un pueblo  andino de regia geografía y de mucha historia que contar, pero era un medio absorbente machista, y  hasta venenoso. Yo nací allí y este medio tomó posesión de mi mente y para mí no existía otro mejor que Haquira y no podía analizar este sentimiento hasta que no rompí  ese imán emocional  al que considero torpe y caprichoso.

En aquellos años  grupo de profesores de esta localidad provocaron la exclusión y la persecución de quienes  odiaban  por sus ideas  y formas de actuar reflejados en ciertos comportamientos y esto creo que es una forma de enfermedad mental. Nunca leyeron a Lucien Leurven  que recomienda  que no se desperdicie  la vida en odiar. La víctima de ese odio fue mi esposa y de todos sus recuerdos es lo que más perdura con intensidad en su memoria.

¡Qué pena¡  habíamos sido dañados por ese odio y  por prudencia y para dejarles libres a quienes no éramos de su agrado, solicitamos nuestra reasignación a dos escuelitas de nueva creación ubicadas en dos comunidades campesinas, muy cerca la una de la otra, a una altura de 4300 m sobre el nivel del mar.

Eran parajes olvidados desolados como esas estepas lejanas del siglo XIX en la Patagonia por donde recorrió Darwin para escribir su “Teoría de la Evolución”. Allí trabajamos en casuchas improvisadas con techo de paja, pared de piedras rústicas, puertas pequeñas para evitar el gélido frío;  desamparados de todo auxilio, azotado por el viento, tormentas, rayos y truenos. Todo era desolación. Por las noches el viento aullaba tras las paredes del improvisado local escolar como si este sintiera la sensación de placer indefinible de la naturaleza.

Aun así teníamos la convicción de que nuestro trabajo y sustento estaba allí y nuestra permanencia no sería por siempre. Encontramos pronto del ritmo de nuestras  vidas, llegamos a amar la soledad la paz, la libertad. La puerta de la única capillita era la que nos cobijaba y  donde dialogábamos con el viento que con su ulular nos conversaba y nos obligaba a abrigarnos.

Nuestros pequeños hijos eran nuestra felicidad y la razón de nuestra existencia, inocentes con las caritas y las manos rajadas por el frío helado. Allí nació una de nuestra hijas, una niña, ni siquiera asistida por una comadrona, pero felizmente sin novedad, pues  el sanitario contratado en Santo Tomás-Cusco no había llegado con oportunidad. Los comuneros comentaban que la niña había nacido sana y  buena amparada por el Santo Santiago Matamoros patrón de la comunidad.

Para proveernos de víveres para nuestra alimentación cabalgábamos ocho a 10 horas hasta Santo Tomás, la población más cercana,  imponderable distancia que nos obligaba levantarnos antes que despuntar  el primer rayo de luz. La única garantía era tener los mejores caballos de raza con los que compartimos nuestras vidas porque para ellos no era problema vadear ríos subir cuestas y trotar pampas a veces no entendíamos por qué habíamos tenido que soterrarnos en esos parajes inhóspitos.

Pasaron los años y nuestras escuelitas habían sido visitadas por el supervisor provincial de Tambobamba profesor Florentino Choquehuanca quien encontró toda conformidad en la evaluación pedagógica y administrativa del cual recibimos felicitaciones. Los niños le cantaban al funcionario como avecillas recién emplumadas que van a dejar su nido:

“Indiecita de las punas
Ahora ya sabes escribir
Antes eras ignorante
Ahora ya sabes leer y escribir.”

El supervisor motivó a los niños con las preguntas.  ¿conocen el árbol símbolo del ande? Y ellos contestaron con un “”, “si”: el “kolly” y luego cantaron cuyas letras y música aprendieron rápidamente.

Por derecho fuimos reasignados a Haquira capital de distrito, encontramos a los mismos docentes, a un director irascible, déspota,  su mucho  saber de pedagogía imitaba a un oficial tirano de ejercito ante sus soldados reclutados.

Comprendimos que tenía un pensamiento incipiente más allá de una posibilidad de comprensión sensata y seria.,

En aquella fecha ante una débil democracia en el país se produce un golpe militar al Estado por el general Velasco Alvarado quizá no con una tendencia malvada, si no que su interés era la transición de una sociedad feuda lista, capitalista a una sociedad comunista. El eje principal de su pensamiento era evolutivo considerándolos crueles explotadores a los industriales, terratenientes, hacendados de todas las regiones del Perú.  El eje principal de su pensamiento era evolutivo considerándolos crueles explotadores a los industriales, terratenientes, hacendados de todas las regiones del Perú. 

El pensamiento de Velasco fue extremadamente controvertido podríamos deducir que desempeñaba papel crucial en su pensamiento personal. Su slogan fue EL PATRON NO COMERA MAS TU PO9BREZA. Velasco dividió el Sindicato Único de profesores  SUTEP en poder de Patria Roja con otro del gobierno revolucionario SERP, bajo ciertas presiones como en todo gobierno de facto.

Era un 28 de julio, aniversario patrio y mi pecado fue confeccionar un farol con el rostro de Tupac Amaru y el eslogan revolucionario para la noche del paseo de faroles a cargo de los centros educativos de la localidad.

Al día siguiente estalló “Chernóbil” con activo veneno de venganza contra mí apodándome de “el comunista”, en realidad no se había aludido a nadie porque en Haquira, no existía haciendas ni hacendados y la prueba es que la reforma agraria no afecto a nadie.

Bueno, los falsamente afectados, o mal hicieron en chantarse el guante, y forman una camarilla a nombre de los habitantes del pueblo y emitieron sendas denuncias ante la región de educación Cusco, solicitando  mi subrogación por la mentira de que yo quería repartir sus haciendas a los campesinos apoyado por el Velázquismo. Contenido vago que no hacía eco ante las autoridades, desde luego sus denuncias no tenían efecto a favor de ellos.

Los denunciantes todos familiares eran simplemente rutinarios, prejuiciosos jactanciosos y su orgullo no ameritaba ningún derecho para dañar a un honesto trabajador en educación.

El director regional de educación de Cusco y su equipo de asesores decidieron viajar a Haquira  con el fin de investigar insitu, que pasaba allí. 

Llamaron  a una asamblea multisectorial para desmenuzar el contenido de tanto papel que habían ensuciado dándose con la sorpresa que el 90% de los asistentes protestaron indignados que sus firmas habían sido suplantadas en los memoriales y con ellas habían sorprendido a las autoridades educativas.

Sócrates decía, “ que siempre hay que valorar lo que es bueno y lo que es malo, lo correcto y lo equivocado”. Los funcionarios creo que encontraron en mi lo correcto y lo bueno porque no me detectaron ninguna falta que dañe a la educación; primero acataba la disciplina, me gustaba los ideales elevados, nunca me arrastré sobre mi moralidad y nunca deje de cumplir con mis responsabilidades. Por esa razón los funcionarios se pronunciaron reasignándome y ascendiéndome al cargo jerárquico de director de núcleo educativo en boga aquellos años  a uno de los distritos de la provincia de Paruro muy cerca de la ciudad del Cusco.

Se hizo justicia, terminó la pesadilla de estar redactando descargos y para ellos estar redactando vanas denuncias.

Así premiado deje mi tierra ahora con una visión de entender las cosas de otra manera y después de haber dejado el cargo administrativo nos habíamos realizado trabajando en colegios particulares y del estado en la ciudad del Cusco.

Jubilados, decidimos radicar en la ciudad de Arequipa mientras se profesionalicen nuestros dos últimos hijos en la Universidad Nacional de San Agustín. logrando esto valoramos al poeta Abraham Valdelomar que decía: “Lima es  el Perú y el Jirón de la Unión Lima “,esto último sólo es historia por el avance de la modernidad . Y así nos fuimos a radicar a Lima, sin duda alguna porque de allí era mucho más fácil movilizarse a cualquier país del mundo que era nuestra aspiración.

Mis hijos mayores ya habían migrado unos a Australia  y otros España en una fuga de intelectuales porque el país estaba muy mal y el que no tenía carnet de aprista no podía acceder a un trabajo.

En varias oportunidades salimos Australia con visa de turismo hasta por un año las leyes para migrar a ese país son severas, nosotros no teníamos el balance familiar para obtener una visa de residencia.

Volvimos a Lima resignados a quedarnos hasta cuando Dios disponga de dejar esta efímera vida, pero no fue así, porque fuimos sorprendidos con una tarjeta de conseguimos la residencia  española en  régimen comunitario  Europeo.

Confesamos que fue duro dejar el país repentinamente, echamos a la suerte y salió  el “si”,  compramos un piso en Madrid  para asegurar nuestra independencia económica, cogimos un avión y en 11 horas y cuarto aterrizamos  en  Barajas, aquí hay que expresarles nuestra gratitud a todos nuestros hijos porque sin su cooperación y paciencia no hubiera sido posible hacer realidad de cumplir con un anhelado sueño.

Sólo una anécdota a pocos meses de permanencia en esta Villa de  Madrid inconscientemente le pregunté a mi esposa; ¿ para cuando es la fecha de retorno al Perú  ? y ella  me respondió:  .no volveremos nunca. Entonces sentimos una gran nostalgia que luego pasó después una reflexión. Calderón de la Barca decía que “la vida es un sueño, un frenesí, una ilusión, una sombra una ficción y que su sueño y los sueños, sueños son”.

Nuestra ilusión fue de siempre pero cumplida hace poco, es cierto que soñamos pero despiertos porque miramos lejos y volamos alto y ese sueño se cumplio.

Madrid 2017