7/10/17

Le canto a mi tierra Haquira


Escribe: Anibal  Arredondo

Para conocer Haquira, pregunta a los caminos serpenteantes que encuentran pueblos andinos; busca la montaña sagrada INTITIANCCA, donde el sol declina al terminar el día acompañado con aires fríos  que mueven los pajonales, en cuyas faldas esta HAQUIRA, mi madre PACHAMAMA, patrimonio heredado de mis antepasados.

Allí encontrarás en una gran peña de sillar, como en los cuentos medievales  de un mundo cruento  y  doloroso, la cárcel  tallada  en  sus entrañas, donde clérigos jesuitas  en nombre de Dios,  y amparados por la inquisición, torturaban y mataban a humildes e indefensos  nativos alpaqueros, exigiéndoles confesiones imposibles, señalándolos de idolatras, herejes y brujos. Cumplida su iniquidad en estas mazmorras se apropiaban de sus bienes y engrosaban sus arcas.

Estos hechos dolorosos  siempre los pongo en vigencia  porque es parte de la historia de Haquira y no debe perderse en la noche de los tiempos, porque el peñón es un testigo mudo  que si pudiera hablar  cuanto podríamos saber de las atrocidades cometidas  allí. Y que pasados esos malos tiempos  la peña se ha convertido en una seña de identidad del pueblo  que le ha dado un matiz positivo.

Ahora te canto Haquira un huayno de mi inspiración, porque los sentimientos  no se discuten  pero se respetan  y porque también tengo  este canto en el pentagrama de mi alma y en los bordones de mi guitarra:

Anoche cuando soñaba
En brazos de mi amada
Surcaba tus cordilleras
Coronadas de nieve.

En el fogoso alazan (caballo) de mis recuerdos
Sobre el arenal de plata
Levantaba polvareda
Sumido en el sueño de mis recuerdos

Bebía lágrimas amargas
Cual trago pendenciero
Y en mis oídos sonaban K´ashuas carnavalescas
Recuerdos de viejos tiempos de farras  inolvidables

Eterno Orqontaki, nevado solitario
De negra sombra cuando cae el día
En tus lagunas de aguas cristalinas beben  ariscas vicuñas
Y rojas pariguanas, vuelan en tus cielos.