16/11/17

Maquiavélicos


Escribe: Aníbal Arredondo

Del libro  “El príncipe”, del filósofo florentino Nicolás Maquiavelo (Italia 1526)  que denuncia los métodos que emplean los gobernantes en su ascenso al poder, sus advertencias contra los abusos, el sectarismo y las desigualdades; he podido encontrar paralelos que ocurren en nuestro país el Perú.  Fatalmente nuestro gobernantes  aplican el maquiavelismo de la leyenda negra del sabio florentino y no utilizan el fino análisis de la realidad de saber gobernar, obviando la verdad que deja escrito en el “Príncipe”, si es que alguna vez lo han leído.

En el Perú existen gobernantes y políticos maquiavélicos que  en  cursiva  responden uso corriente de estos adjetivo; cínico, malvado, astuto y maquinador que nunca han tenido la sobriedad y la cautela en el oficio de gobernar.

Estos políticos prometen transformar el sistema y cambiar al Perú con grandes esperanzas y promesas deslumbrantes, y los ciudadanos somos propensos a creerles cayendo en la máxima “Que quien engaña siempre, encuentra a alguien que se deja engañar”.

Últimamente fuimos víctimas del grupo político nacionalista, grupo que vive en un estado de ignorancia, de miseria cultural mental y espiritual, que felizmente se apagó con el encarcelamiento de sus líderes, quienes no han tenido relativamente un feliz final y este desastre es una enseñanza muy útil para los peruanos.

No solo los líderes del nacionalismo deberían estar presos sino también sus acólitos por haber hecho las cosas mal, y este mal les ha llevado donde están. Los que están en la cárcel que no lloriqueen, no son víctimas  por su ideología, son ellos los que han cogido el mal camino  que  les ha llevado ahí donde se encuentran.

Los nacionalistas en el Perú no son buenos patriotas, porque no aman a la patria, menos sus fronteras, es un grupo de corruptos que en un momento vociferaron pasión encendida por la patria pero al subir al poder hicieron uso del proverbio de los corruptos; “más vale pájaro en mano que cientos volando”, llevando lo robado a países   con banca opaca.

Si jugamos con los refranes dice “a cada cerdo le llega su  San Martín”, en Perú hay cerdos gordos y sagrados como en la India vacas sagradas que a su impunidad el pueblo de a pie, le paga con odio y asco.

Ojala que en nuestra patria no vuelvan a aparecer nuevos grupos aventureros con el virus defraudador, porque nuestra tierra es grande y es humo oportunista no ciegue al Perú y al que lo mire.

Los peruanos  tenemos que dejar el ilusionismo político del que nos habla Maquiavelo, de quienes quieren gobernar. La desilusión vivida haga que abandonemos la irrealidad y suplantemos con la realidad. Dejemos de ver sainetes, repugnemos a esas congresistas de pelaje rojo que declaran que el Perú es un país de violadores.

No seamos vergüenza de nuestra trágica historia en la que  tiene a sus ex presidentes con graves problemas con la justicia, dos de ellos en prisión, otro con búsqueda  internacional y otro militar golpista coautor de Pinochet en la operación “Condor”, pedido y  sentenciado en Italia. ¿Por qué el Perú no acepta su extradición? y no sea un pesadilla política  para este país europeo.


Madrid, noviembre de 2017.