3/12/22

Virgen de Cocharcas en Haquira

Escribe:  Anibal Arredondo

La vida de los pueblos es una novela, cada uno de nosotros podemos contarlo, por qué no existen hombres sin sentimiento, todos conocemos el emocionante secreto de la vida.

Me inundaba una inesperada e intensa ansiedad, por saber de dónde viene el nombre de COCHARCAS, capilla donde se practica culto cristiano, desde hace muchas décadas, en el barrio sur oeste del pueblo de Haquira, provincia Cotabambas, Perú dedicada a la virgen madre de Cristo.  Para muchos este nombre no es muy relevante, pero es historia, es ejemplo, un aviso al presente y una advertencia al porvenir.

Cocharcas: ¿De dónde viene este nombre a un barrio en Haquira? ¿Esto me desconcertó al no saber de dónde surgió este nombre que llegó a perpetuarse en este pueblo?

Antes de escribir este artículo, conectar ideas y enlazarlos unas con otras, consulte a una persona de alto nivel profesional que radica en Perú, y por trabajo conoce ese gran país. Pues requería un informe fidedigno, por qué en ese momento me encontraba sin información segura. El didáctico informe que recibo, me regala lo mucho que deseaba saber. Me dice que Cocharcas es un santuario que se encuentra en la provincia de Andahuaylas Apurímac, de dónde nacio la fé,  dice que Cocharcas según la tradición es el paraje donde hace su aparición la virgen madre de Cristo,  En el lugar se aprecia la imagen de la Virgen a simple vista como una pintura rupestre. En memoria de la virgen, en la actualidad tiene, en ese lugar, un hermoso templo o santuario, donde se le venera a la milagrosa, y se le festeja cada catorce de septiembre, fecha de su aparición. Agrega mi informante, que a la virgen de Cocharcas se le venera en varias ciudades del Perú, ¡la más conocida es Sapallanga”! en Huancayo Junín.

De Haquira me informan, según la tradición que un mes de septiembre, cuyo año ni día se recuerda con exactitud, pero era un día del inicio de las lluvias en la sierra, de rocíos congelados, lluvias copiosas, tormentas, vientos que arrecian bajadas de las cordilleras, muchas veces en forma de nieve. En ese universo frío y mojado, dicen que se oían voces anónimas y llamadas frenéticas de auxilio y desesperación, que al ser percibidos por los habitantes cercanos encontraron a dos hombres cansados, agotados y famélicos y casi desfallecidos por un largo viaje a pie. Entre las manos tenían una pequeña caja de madera que contenía la imagen de la virgen María, en muy pequeña escultura, que como joya llevaba, en sus orejas aretes o pendientes  forjados en plata en forma de pececitos. Los desconocidos hombres habían declarado ser peregrinos por mandato de la virgen de Cocharcas, y dijeron llamarse "Quimichos", se anunciaban con un instrumento de viento muy delgado, que emitía un sonido melancólico, desagradable al oído, y el otro compañero acompasaba con un pequeño tamborcillo.

A los Quimichos les dieron hospedaje en la entrada al pueblo, en casa de los esposos, Domingo Escajadillo y Delfina Astete. En los pocos días de su permanencia, se habían producido interminables ritos religiosos, encabezado por el anciano Cura Maximiliano Astete, quien había tomado la teología cristiana, por qué en la colonia esa ceremonia religiosa tan antigua ya había existido. En general flotaba en el ambiente un sentimiento de veneración y de piedad.

Los habitantes de Haquira los habían acogido a los aventureros por medio de su bondad y sencillez natural y buen sentido de respeto, por qué ellos tenían un pasado con fuerte tradición de sus ancestros Castellanos católicos, y sabían que el bien y el mal tienen el mismo rostro en momentos difíciles que requiere sabiduría como en este caso.

Estos Quimichos, peregrinos cargados de fe, recorrían a más de la capital del distrito, a sus anexos y estancias. Decían que el dinero recolectado era para el acabado de la construcción de la iglesia en Andahuaylas. En los días de permanencia de los caminantes mucha gente de fe les apoyo, pero vino que la mala suerte les hizo perder su valor, ya que habían sido afectados por una pulmonía violenta y murieron uno tras otro, abrazados de su fe. El destino fue cruel, llegar a pueblos lejanos y desconocidos, con una misión de fe religiosa, al que el pueblo con compasión no pudo salvarlos, solo les quedo lamentar desde el punto de vista humano un final tan doloroso para estos hombres.

Peor poco antes de morir en su agonía habían encargado con voz ronca y monótona, que la virgen    les había anunciado, que no quería regresar a su tierra Cocharcas y se quedaba en Haquira, y se le construyera su capilla.

Mucha gente se había comedido por compasión a abrir una fosa en el panteón general, en la que enterraron los cadáveres de lo quimichos. Por último, se colocó una cruz de madera, pero tristemente nadie lloro por ellos, pero si fueron enterrados con dignidad.

Desde ese entonces el barrio donde se hospedo a los quimichos y la virgen se convirtió en tradición, recordar lo ocurrido y la fe de sus vecinos les habían cambiado de vida, y poco a poco se unieron en la fe y el recuerdo, y tantos hombres y mujeres, cada uno autónomo en sus pensamientos  y opiniones , pero llegaron sin contradicciones, a un acuerdo para levantar una capilla con piedra sillar para la pequeña Virgen. Llamaron a muchos comuneros, entre ellos al más diestro albañil, y se construyó la recia capilla, donde se le venera hasta la actualidad a la pequeña andahuaylina. La torre requería de una campana, y la fundieron en el lugar "campanapata", carece de un sonido idílico, seguro que la aleación del bronce no fue perfecta. Sin embargo, llama a sus fieles con claridad a liturgias constantes, en especial en fecha de su aniversario.

Aquí termina esta historia o leyenda pero interesante, aunque el final de los Qumichos haya sido estremecedora por su muerte.

Los vecinos de Haquira, ya comprometidos desde entonces y con responsabilidad, hacen la fiesta a esta pequeña Virgen, en la fecha que se quedó la Virgen de Cocharcas. El cargo o fiesta, se acordó desde el principio que deberán pasar exclusivamente los niños, apoyados por sus familias, y que gente de fe.

La fiesta es alegre con diferentes bailarines y con corrida de toros, comida y bebida abundante y con una banda de músicos que con el arpa y el violín dejen sus notas en el infinito, hasta que las brisas nocturnas y las nubes oculten el brillo de las estrellas confinadas.

Pasada la fiesta, curaban la resaca soñando historias de lo que pasó en la corrida de toros, su cosmovisión que les inducía a interpretar el mundo, trataba de prolongar las horas del día, hasta que la borrasca y las nieblas del día se pierda se pierda en el sol de la tarde. En curso de la vida nunca faltan penas que aplacar y alegrías que celebrar.

(Pdta) la imagen fue recogida de la web con fines ilustrativos, creditos al utor.

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